Sé que no fue muy dócil decir adiós,

ni tan recompensable tener que partir,
dejar tu lar tu morada y ser valiente precoz.
Parece que el viento transportara tus pasos,
y los hiciera volar para alejarlos,
pero es tiempo de acentuarlos
para luchar contra espantos.
El destino nos enseña anticipado,
y nos mete a situaciones tan extrañas,
que en mi cosmos interior nunca cabieron,
pero que difícilmente se hacen rutinarias.
No las quisiera vivir,
jamás las codiciaría
y solo quiero saber,
que aceptar no entendería.
Personas en la vida,
me han bastado compañía,
que con ternura y amor,
en mi niñez yo vivía.
El destino nos separa,
la distancia nos aleja,
pero jamás sentiré,
que mi corazón los deja.
Es imposible olvidar
y también de asimilar,
que con tantos años juntos
yo me pretenda alejar.
Aveces es tan desabrido,
acostumbrarse al destino,
pero de a pocos se aprende,
que esto tiene su motivo.
No hay día que sea fugaz,
ni tampoco sol ni estrella,
solo agradecer la vida,
que para mi hoy comienza.
No hay tiempo para llorar,
tampoco hay que reprochar,
lo que me hace egoísta
y tirano en mi interior...
QUE NO LOS PODRÉ OLVIDAR.
Autor: Elmer Martín Alvarado Correa.