viernes, 25 de septiembre de 2009


Y se sentaron junto a la pared, junto al fogón, con el rostro meláncolico y casi perdido, separados del bullicioso y ajetreado mundo de la ciudad. Sus manos sujetaban la vieja taza que había dejado como recuerdo la abuela y poco a poquito, como soplando, iban tomando la leche. Otuzco, Cajamarca-Perú.

CUANDO LAS OLLAS HUMEAN


 Mujer, mujer campesina,
has dejado el prado para adentrarte en la choza, después de atizar
el fogón y preparar la comida, ahora humean las ollas,
los pasos se oyen, ladran los perros, ya van llegando.

CABALGANDO


UN PEQUEÑO CONDUCTOR DE LA INOCENCIA



¿Como juegas a ser piloto chiquillo? Tu talla ni siquiera permite
alcanzar el timón por ello te paras, sonríes, te pegas al viejo asiento,
run run run parece arrancar tu carro,
dale dale... Sueñas como los grandes e intentas manejar,
manejar lo caduco, lo inservible. Vuelas en la imaginación
y tu rostro encandilado intenta suplir la indiferencia del mundo.
  

CUANDO CALIENTA EL SOL


MAJESTUOSO HUASCARÁN


CAMPIÑA INCOMPARABLE


CIELO CAJAMARQUINO


UN SÁBADO GRIS Y TRES DESTINOS

Sábado gris, como cualquiera de estos días en época de invierno, a bordo del autobús que me llevará rumbo a la universidad.

10:23 a.m. Un semáforo en rojo que detiene la multitud vehicular. Es el momento oportuno para quienes laboran independientemente en las calles.
Un gorro de lana y las trenzas que cubren su espalda, acompañan el rostro arrugado, cansado y casi sin ganas de seguir viviendo de una mujer provinciana que intenta caminar entre las largas filas de automóviles para conseguir una moneda. Sí solo una.


Muy cerca de ella 3 jóvenes interactúan mostrando sus habilidades artísticas por los aires. Uno de ellos con el pantalón descosido, corre para adelantar a la débil señora de gorro e intenta al igual que ella conseguir una moneda. Solo una.
El gringo peruano, de pantalón azul, polo rojo y zapatillas converse también hace su "trabajo". Esta mañana salió con su lata de "Ponle Corazón" para apoyar en la colecta. Acompañado en la otra mano de su nextel habla y camina tambaleándose intentando sacar de su camino a los otros dos que buscan una moneda.


El frío de la mañana y la tristeza del firmamento me motivan a escribir este suceso que en un momento me quiebra para hacerme llorar. Tres formas de trabajo con particularidades diferentes. El objetivo: Una moneda.


Triste entender la realidad ¿verdad?, gratificante por otro lado que a pesar de los años y los diferentes problemas que la puedan estar aquejando, esta mujer provinciana sale a desafiar el dificultoso tránsito limeño y a sus compañeros "contrincantes" de trabajo para buscar dinero que la ayudará a comer.
Los jóvenes se divierten, se mofan de sus saltos, sueñan a volar, caen y esperan otra vez los 45 segundos del semáforo en rojo.


El gringo forma parte de la colecta, lo más importante es que se encuentra apoyando una obra benéfica. Me pregunto: ¿Estará pasando problemas económicos como los demás personajes? ¿Haría el mismo trabajo para ganarse una moneda? Solo él lo sabe.


Así es, me voy, ya casi llego a mi destino. Un Audi del año me cruza imponente, el brillo del parabrisa refleja un niño de tez morena sentado en su cajón que acompaña su tristeza con la melodía que produce el vibrar de sus manos.
¿Universidad alguien baja? Avancen, avancen... Viven hablando que el trabajo dignifica a la persona, ¿Te atreverías hacerlo?, nadie lo haría peculiarmente como ellos, estoy seguro, además SI SÓLO ES UNA MONEDA...ELLOS SÍ LO NECESITAN.


Elmer Martín Alvarado Correa.

sábado, 12 de septiembre de 2009