viernes, 25 de septiembre de 2009


Y se sentaron junto a la pared, junto al fogón, con el rostro meláncolico y casi perdido, separados del bullicioso y ajetreado mundo de la ciudad. Sus manos sujetaban la vieja taza que había dejado como recuerdo la abuela y poco a poquito, como soplando, iban tomando la leche. Otuzco, Cajamarca-Perú.